Para la segunda actividad en el río Miño, los biólogos y MISI prepararon una sorpresa a los/las jóvenes científicos del CEIP Amadeo Rodríguez Barroso: una gincana. Por cada prueba superada los integrantes de cada equipo recibirían una tarjeta con una imagen y una palabra. El objetivo estaba claro, superar el mayor número de pruebas posible para obtener el mayor número de tarjetas. ¿Y qué hacer con dichas tarjetas? Poniendo en el orden correcto cada una de las letras destacadas podrían descifrar un mensaje secreto. Solo en ese momento la gincana estaría completada… ¿Lo consiguieron?
En la mesa del agua, entre otras pruebas, tuvieron que observar un experimento y concluir que representaba el ciclo natural del agua. También tuvieron la ocasión de replicar en yeso las huellas de algunos animales y, ¡hasta la imagen de la propia MISI!
En la mesa de análisis físico-químico se les planteo un enorme reto: ante sí tenían 6 botes que contenían agua, pero ¿cuál sería el agua de su río? Gracias a su memoria y a las anotaciones que tenían en el cuadernillo de campo del proyecto Me Gusta Mi Río, consiguieron averiguarlo. Y no solo eso, sino que supieron argumentar los efectos nocivos que podrían causar en el río las sustancias que contaminaban los otros botes de agua y que, en apariencia, estaban “limpios”.
En la mesa de macroinvertebrados acuáticos se enfrentaron, entre otras pruebas, a la difícil tarea de identificar correctamente diferentes especies: sanguijuela, larva de libélula, efémera, tricóptero… Observando atentamente y con paciencia consiguieron resolverlo. Además, tuvieron la oportunidad de conocer cómo son estos macroinvertebrados después de sufrir la metamorfosis, lo cuál les causó mucha sorpresa, pues muchos de ellos, como por ejemplo las típulas, en estadio larvario no se parecen en nada al insecto volador adulto.
En la mesa de biodiversidad identificaron árboles de ribera, peces… y realizaron un “pequeño safari por las márgenes del río”: con la ayuda de su vista y unos prismáticos encontraron diez especies de animales que viven en su río. Eran láminas con imágenes plastificadas, pero representando animales que de verdad viven en esa zona del río Miño. Además, tuvieron la oportunidad de observar especies reales, como por ejemplo la paloma torcaz, el cormorán grande o el ánade real.
Una vez superadas las once pruebas y recibidas las once tarjetas solo faltaba descifrar el mensaje ¡CUIDAMOS EL RÍO! gritaron todos a una.
Estos niños y niñas están cada vez más cerca de convertirnos en grandes cuidadores y cuidadoras de ríos.
Enhorabuena por el trabajo realizado y ¡nos vemos en el río!


