Río Deique

El río Deique es un pequeño riachuelo de aguas muy limpias que nace en la vertiente Este del Parque Natural Monte Aloia. Desde su nacimiento hasta su desembocadura en el río Louro (a su vez afluente del Miño), las aguas del Deique bajan con fuerza, sin apenas zonas de descanso, debido a la pendiente que deben superar en su corto recorrido.

Nace en el Parque Natural, cerca de la zona conocida como «Mirador da Cabaciña», muy cerca también de dos mámoas o túmulos funerarios característicos de la cultura megalítica, que se encuentran en la zona norte del mirador. Durante sus primeros metros es conocido como Regueiro do Inferno, que se dividirá en dos ramales poco más abajo del lugar conocido como «Pedra do Acordo».

  • El ramal que baja hacia el Norte dará lugar al río San Simón, también afluente del Louro, y desemboca en éste a la altura del «Ponte das Febres» o «Ponte de San Telmo»:  según la tradición oral, en este lugar San Telmo (patrón de Tui) cuando iba peregrinando a Santiago, se sintió enfermo y tuvo un fuerte acceso de fiebre. Ante este hecho regresó a Tui, y allí falleció al poco tiempo. Una cruz de piedra y una inscripción recuerdan este hecho “Caminante aquí enfermó de muerte San Telmo en abril de 1251. Pídele que hable con Dios a favor tuyo”.
  • El otro ramal da lugar al río que nos ocupa, el Deique, que baja por la vaguada más oriental del parque natural en un recorrido de unos 3 km hasta llegar a uno de sus entornos más espectaculares: el área recreativa de los Molinos de Paredes. Desde este punto todavía recorrerá 2 km más para desembocar en el río Louro.

En su corto trayecto, este pequeño río alberga una enorme biodiversidad, no siendo difícil observar especies de su fauna más representativa como truchas, ranas patilargas, sapos comunes, tritones ibéricos, culebras viperinas, culebras de collar o decenas de especies de libélulas y caballitos del diablo. En su bosque de ribera, muy diverso y bien conservado, formado por especies como avellanos, alisos, abedules, sauces, robles o acebos, entre los que destacan diferentes especies de helechos (Blechnum spicant, Osmunda regalism, Athyrium filix-max…)

Podemos observar durante todo el año infinidad de aves forestales como herrerillos, carboneros, pinzones, mirlos, petirrojos, chochines, lavanderas y aves rapaces tanto nocturnas como diurnas entre las que destacan los ratoneros, gavilanes, azores, cárabos o lechuzas. Los mamíferos, mucho más tímidos y huidizos, también están muy bien representados, aunque ocultos entre los múltiples escondrijos que ofrecen las laderas del río a su paso por el parque natural. Allí se esconden animales como ratones de campo, zorros, garduñas, ginetas, jabalíes y hasta esbeltos y gráciles corzos. En el propio cauce del río está citada la presencia de desmán de los Pirineos y la rata de agua, y no es difícil encontrar rastros de las juguetonas nutrias. Por su parte, el lugar es excelente para la vida de muchos hongos, que aprovechan la humedad que proporciona el río en los barrancos cerrados que va formando al abrirse paso en el sustrato granítico.

 

  • Espacios naturales protegidos: parte de su recorrido está incluido en el Parque Natural Monte Aloia y en la Red Natura 2000 de denominación ZEC Monte Aloia.