El martes 22 de octubre visitamos el CEIP Paradai, donde nos esperaban con expectación 37 alumnos y alumnas de 5.º de primaria, deseosos de descubrir en qué consistía el Proyecto de Educación Ambiental “ME GUSTA MI RÍO, ENSÉÑAME A CUIDARLO”, promovido por la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil.
La bienvenida al proyecto corrió a cargo de Manuel Sarria, director de este proyecto de educación ambiental de la CHMS, quien animó a los niños y niñas para aprender mucho sobre su río y de este modo ayudar en su conservación. Después presentó a MISI, quien desde el primer momento consiguió que todos participaran con entusiasmo. Comenzamos hablando del agua, de sus diferentes formas y de los lugares donde podemos encontrarla. Las respuestas no tardaron en surgir: en los grifos, en las duchas, en las nubes, en los glaciares, en los charcos… ¡e incluso en las alcantarillas! El grupo se mostró especialmente ingenioso, y hasta propusieron ideas para “potabilizar el agua del mar con pastillas mágicas”. Cuando tratamos de adivinar qué porcentaje del agua del planeta es dulce, las apuestas fueron variadas: 20 %, 50 %, 10 %. Finalmente, con ayuda de MISI, descubrieron que solo el 2,5 % del agua del planeta es dulce y que de esa cantidad, apenas un 0,007 % está disponible para su uso en ríos, lagos y humedales. Si toda el agua del planeta cupiera en un cubo, esa parte sería como una cucharilla de café. La comparación les ayudó a comprender la enorme importancia de cuidar cada gota.
Entre todos y todas elaboraron su propia definición de un río: “el río es un camino de agua dulce que fluye entre piedras y da vida a todo lo que toca”. Aprendieron también qué es un afluente y cómo los ríos se conectan entre sí, formando redes vivas que sostienen la biodiversidad.
Llegó entonces el esperado juego de los sobres. Ocho alumnos fueron escogidos para abrirlos y descubrir qué imágenes escondían: algunos mostraban fauna y flora propias del río —rana, trucha, nutria, efímera, mirlo acuático, aliso— y otros representaban impactos negativos —basura, cauces artificiales, grifos abiertos desperdiciando agua potable—. El grupo debatió con energía, argumentando cada elección, y demostraron una excelente comprensión ambiental. Uno de los momentos más curiosos fue cuando conocieron a los macroinvertebrados, esos pequeños habitantes del agua que sirven para saber si un río está limpio. Al principio algunos pusieron mala cara, pero descubrieron que estos diminutos animales son grandes aliados en la evaluación de la calidad del agua y que su presencia indica un ecosistema sano.
La sorpresa vino cuando, al finalizar el juego, MISI apareció triste sobre la imagen del río, generando un instante de silencio… hasta que el biólogo levantó la mano y dejó ver que bajo ella se ocultaba MISI contenta, lo que provocó un montón de risas, aplausos y gritos de alegría que llenaron el aula porque oficialmente deste ese momento formaban parte del proyecto Me Gusta Mi Río.
A continuación, MISI les mostró un gran mapa de la Demarcación Hidrográfica del Miño-Sil, con etiquetas verdes (ríos donde el proyecto ya se ha realizado) y blancas (ríos que aún esperan nuevos guardianes). El grupo observó con atención y se sintió orgulloso de unirse a esa red de niños y niñas que trabajan por sus ríos.
Y llegó el momento de conocer el plan de actividades del programa: tres salidas de investigación al río intercaladas con tres talleres en el aula —Ahorro de agua, Un viaje por mi río y Me gusta mi río— y, como broche final, el Congreso Me gusta mi río, que se celebrará en junio coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente. MISI les mostró la web del proyecto, donde podrán seguir las novedades, consultar materiales y ver las fotos de los demás colegios participantes.
La jornada terminó con la entrega del merchandising: mochila, gorra, chaleco identificativo, cuaderno MGMR y lápiz. Una alumna se fue colocando cada prenda entre aplausos de sus compañeros, como si estuviera en un desfile. Nos despedimos con un gran aplauso colectivo y la promesa de reencontrarnos muy pronto en la primera salida al río.
¡Nos vemos en el río!

CEIP Paradai – Primera actividad de investigación en el río Miño
El lunes 11 de noviembre vivimos una jornada realmente intensa y emocionante con el alumnado del CEIP Paradai en el Parque de A Tolda, muy cerca de la desembocadura del río Rato en el Miño. Desde que llegaron, cargados de curiosidad y ganas de aprender, se notaba que sería un día especial; se respiraba compañerismo, alegría y mucha ilusión.
En la estación del agua, el experimento de la depuradora fue uno de los grandes momentos del día. A través de este dispositivo, los niños pudieron comprender cómo el suelo funciona como un filtro natural. Entre risas y comentarios ingeniosos, se dieron cuenta de que cada capa del suelo cumple una función esencial: unas retienen partículas, otras permiten que el agua avance más rápido… y así fueron construyendo, paso a paso, una comprensión real del viaje del agua por el subsuelo. Estaban repasando conceptos que en el colegio estudian relacionados con el ciclo del agua, la filtración y el papel de los ecosistemas en la depuración natural.
Uno de los momentos más curiosos fue cuando un alumno de Cuba contó que en su país utilizan pequeñas depuradoras hechas con arena y piedras para filtrar agua del mar. Fue un ejemplo perfecto de cómo el aprendizaje conecta con experiencias personales y culturas diferentes.
En la estación de análisis físico-químico, la emoción aumentó todavía más. Las pipetas se convirtieron en el instrumento estrella de la mañana. Los niños y niñas midieron temperatura, pH, oxígeno disuelto, conductividad y turbidez (obteniendo valores de 11,1 ºC, 35–37 %, pH 7, conductividad 49 y turbidez 0) y comprobaron directamente cómo estos parámetros nos hablan de la salud del río. Sin darse cuenta, estaban trabajando contenidos como disolución de gases, cambios de temperatura, propiedades del agua, relación entre oxígeno y vida acuática… Incluso el viento, que no dejaba de mover fichas, se convirtió en una oportunidad para trabajar en equipo: cada vez que algo salía volando, siempre había alguien dispuesto a correr, recogerlo y devolverlo al lugar correspondiente entre risas.
La mesa del chocolate fue un auténtico momento de celebración. Después de tanto esfuerzo, disfrutaron del descanso y del bizcocho con entusiasmo. Mientras comían, charlaban entre ellos sobre los experimentos, debatían sobre lo que más les había llamado la atención y celebraban sus propios descubrimientos. Fue un descanso muy merecido que reforzó la convivencia y les permitió continuar la jornada con energía renovada.
En la estación de macroinvertebrados acuáticos, los niños y niñas demostraron una enorme capacidad de observación. Examinaron cuidadosamente cada muestra, identificaron diferentes grupos de invertebrados y aprendieron a relacionarlos con la calidad del agua utilizando el índice BMWP simplificado. Trabajaron juntos asignando puntuaciones, sumando valores y comprobando que la biodiversidad es una señal importante de la salud de un río. Los cangrejos, cómo no, volvieron a ser los protagonistas: dos de ellos recibieron los nombres de Bellingram y José Carlos, y provocaron carcajadas cuando intentaron escaparse de las bandejas.
En la estación de biodiversidad, la jornada alcanzó uno de sus puntos más interesantes. Observaron peces, anfibios, aves y plantas del bosque de ribera. Comprendieron por qué los sauces y alisos pueden tener las raíces metidas en el agua sin dañarse, y por qué se consideran ‘protectores del río’. Reflexionaron sobre qué especies pertenecen al lugar y cuáles han venido de lejos y generan problemas en el ecosistema. El juego de huellas despertó auténtica emoción: discutían, comparaban y razonaban antes de responder. Los niños y niñas se iban convirtiendo en pequeños científicos, observando detalles, haciéndose preguntas, compartiendo hipótesis y descubriendo cómo funciona de verdad un ecosistema fluvial.
Los grupos mostraron buen comportamiento. Las profesoras acompañaron en todo momento, guiaron, ayudaron y participaron activamente en el aprendizaje. La jornada se cerró con la sensación de haber vivido una auténtica aventura científica, en la que jugaron, experimentaron, aprendieron y, sobre todo, descubrieron su río desde una mirada más profunda y consciente.
¡Nos vemos pronto en el Taller 1: ‘Ahorro de agua’!
Galería de fotos CEIP Paradai. 1ª actividad en el río Miño

Segunda actividad
El 20 de marzo realizamos la segunda actividad en el río con el alumnado del CEIP Paradai, en una jornada dinámica, divertida y muy enriquecedora, marcada por la diversidad del grupo y por algunas circunstancias particulares que condicionaron el desarrollo de la actividad, como la ausencia de 14 alumnos debido a la celebración del final del Ramadán.
Tras la presentación inicial, los equipos comenzaron la yincana de investigación. Se trataba de un grupo muy heterogéneo, con diferentes niveles de interés y atención, lo que hizo necesario adaptar el ritmo de las explicaciones y reforzar algunos contenidos ya trabajados previamente. Aun así, esta diversidad permitió generar situaciones muy positivas de compañerismo, con alumnos ayudándose entre sí, y favoreció que muchos participasen de forma más activa al trabajar en grupos reducidos. Poco a poco, el grupo fue ganando confianza, implicación y soltura, disfrutando cada vez más de la actividad.
En la mesa del agua, la actividad que más les gustó fue la elaboración de huellas, especialmente en la fase de trabajo con plastilina, donde pudieron dejar volar la imaginación y disfrutar creando. Sin embargo, ningún grupo trajo las bolsas con el ciclo del agua trabajadas en el aula, lo que obligó a adaptar la actividad. Aun así, fueron capaces de relacionar el filtro con el suelo y su función depuradora, aunque les costaba ordenar correctamente sus capas. A pesar de estas dificultades, participaron con ganas y curiosidad, aprendiendo mientras experimentaban.
En la mesa de análisis físico-químico, el trabajo se desarrolló en tiempo, aunque fue necesario reforzar los contenidos desde el inicio. A pesar de las dificultades iniciales, mostraron interés creciente en las partes más manipulativas, como el uso de pipetas o la medición del pH, llegando incluso a repetir las pruebas con entusiasmo. Durante la actividad surgieron varias anécdotas, como el uso constante de expresiones como “six-seven” o “bro”, o la participación destacada de Fernando, un alumno muy motivado que no dejaba de hacer preguntas.
Los resultados obtenidos en la medición de los parámetros físico-químicos fueron:
- Temperatura: 10,8 ºC
- Oxígeno disuelto: 35 %
- pH: 7
- Conductividad: 42 ppm
- Turbidez: 0
En la mesa de macroinvertebrados acuáticos, a pesar de que el alumnado no recordaba prácticamente nada de las sesiones, la observación directa de los organismos despertó mucho interés y curiosidad. Les llamó especialmente la atención poder verlos de cerca e incluso tocarlos, participando con entusiasmo. Se identificaron tricópteros con distintos tipos de estuche, efemerópteros, larvas de típula, libélulas y caballitos del diablo, sanguijuelas, lombrices, zapateros, chinches de agua, caracoles y cangrejo americano. Como curiosidad, algunos alumnos bautizaban a los organismos con nombres inventados como “helicópteros”, “enfermerópteros” o “langostinos de río”, y las sanguijuelas recibieron múltiples variantes de nombre, lo que generó momentos muy divertidos durante la actividad.
En la mesa de biodiversidad, la actividad resultó especialmente motivadora. Disfrutaron mucho de la búsqueda de especies con prismáticos a lo largo de la orilla del río, mostrando entusiasmo, implicación y capacidad de organización para memorizar los nombres, a pesar de las dificultades con el galego. El acuario con peces también captó mucho su atención, ayudándoles a recordar especies del río como cacho, boga del Duero, espinoso o bermejuela. Uno de los momentos más destacados fue la reacción de una alumna al localizar un martín pescador, exclamando emocionada al ver sus colores. Además, uno de los niños comentó que se sentía como un explorador, destacando lo divertido que estaba siendo descubrir los animales del río. También generó muchas risas la prueba del “intruso”, en la que algunos alumnos se referían a él como “emigrante”, “impostor” o “infiltrado”. La diversidad cultural del grupo, con alumnado de distintos países hispanohablantes, dio lugar a interpretaciones muy curiosas, como confundir una gineta con un “jaguar” o un martín pescador con un “colibrí”.
En conjunto, fue una jornada muy positiva, en la que, a pesar de las dificultades iniciales, el alumnado fue ganando confianza, participó activamente, aprendió a través de la experiencia y disfrutó del contacto directo con el río. La combinación de aprendizaje, juego y descubrimiento hizo que la actividad resultase divertida, dinámica y muy enriquecedora para todos.
Muchas gracias por vuestra participación, vuestra energía y vuestras ganas de aprender.
¡Nos vemos en el cole con el taller “Un viaje por mi río”!
Galería de fotos. 2ª actividad en el río. CEIP Paradai

El 15 de abril realizamos la tercera actividad del proyecto Me Gusta Mi Río con el alumnado del CEIP Paradai, una jornada muy completa en la que pudieron comprender de forma directa qué ocurre con el agua una vez la utilizamos y cómo nuestras acciones influyen en el estado de los ríos.
La actividad comenzó con la visita a la EDAR de Lugo, una instalación clave en el saneamiento de la ciudad, donde se tratan diariamente en torno a 75.000 m³ de agua residual, dando servicio a una población equivalente de más de 100.000 habitantes. El espacio de recepción de la EDAR está especialmente diseñado para la este tipo de actividades, con paneles, maquetas y elementos de sensibilización, de modo que en esta parte introductoria el alumnado pudo entender de forma clara el funcionamiento de la depuradora, diferenciando las dos grandes líneas del proceso: la línea de agua, donde se limpia el agua antes de devolverla al río, y la línea de fangos, donde se gestionan los residuos generados.
La visita guiada estuvo a cargo de Irene, de Viaqua, que realizó una explicación excelente, adaptada en todo momento al nivel del alumnado. Con un lenguaje claro, pausado y muy didáctico, fue explicando cada fase del proceso, deteniéndose para preguntar si lo estaban entendiendo y resolviendo dudas continuamente. Esto hizo que el grupo estuviese muy atento, participativo y realmente implicado durante toda la visita. Desde aquí queremos agradecer su trabajo y su forma de transmitir.
Durante el recorrido, el alumnado pudo observar distintos elementos de la instalación: desde el pretratamiento, donde se retiran residuos como las toallitas —algo que les llamó especialmente la atención— hasta los reactores biológicos y los sistemas de control en continuo que permiten medir la calidad del agua en cada fase del proceso. También recorrieron las galerías interiores, lo que les permitió tomar conciencia de la dimensión real de estas infraestructuras.
Esta visita permitió conectar perfectamente con lo trabajado en el taller 1, donde habían aprendido a medir el consumo de agua en su vida diaria. Aquí pudieron ver cómo toda esa agua que usamos en casa llega a la depuradora, entendiendo que un mal uso (como tirar toallitas o residuos al inodoro) complica enormemente su tratamiento. Comprendieron así que cuidar el río empieza en casa.
Tras la visita, nos desplazamos a la zona del río, donde el alumnado pudo disfrutar de un entorno natural que, para muchos de ellos, resultó especialmente sorprendente. Acostumbrados a un entorno urbano, el merendero y el bosque de ribera les
parecieron un lugar espectacular. Como decía uno de los alumnos: “¡profe, mire para arriba! ¿A que es un lugar maravilloso? ¡Mire qué BEEEELLOOO!”. Este momento refleja muy bien la conexión que llegaron a establecer con el entorno.
Después de tomar el ansiado chocolate calentito y bizcocho, nos niños sacaron algunas cosillas más que traían en sus mochilas; bocadillos, fruta, hamburguesas o incluso choripanes. Al finalizar de reponer fuerzas realizamos los últimos juegos del proyecto, en los que el alumnado repasó conceptos aprendidos durante todas las actividades. Durante estos juegos, se detuvieron a pensar, recordar y relacionar contenidos, demostrando que el aprendizaje había sido real y significativo.
El comportamiento del alumnado fue muy bueno durante toda la jornada: atentos en la visita, tranquilos durante la merienda y participativos en los juegos. Por su parte, el profesorado estuvo en todo momento implicado, acompañando al grupo, participando en las actividades y mostrando un gran interés por el desarrollo del proyecto. Al finalizar, agradecieron especialmente la experiencia, destacando lo mucho que estaba aportando al alumnado.
Una jornada muy completa que permitió cerrar el ciclo del agua trabajado durante el proyecto, reforzando una idea clave: cuidar el río depende, en gran medida, de lo que hacemos cada día.
¡Nos vemos en el río!
Galería de fotos. CEIP Paradai. 3ª actividad en el río.

CEIP Paradai – Taller 1. Ahorro de agua
El 6 de febrero nos desplazamos hasta el CEIP Paradai (Lugo) para desarrollar con el alumnado de 5.º de Primaria el primer taller de aula del proyecto, centrado en el ahorro de agua y en la comprensión del concepto de huella hídrica.
Tras contextualizar la actividad y recordar el sentido del taller, el alumnado comenzó a trabajar como auténticos investigadores, aplicando conocimientos matemáticos a una situación real relacionada con el agua y su gestión. De este modo, comprobaron cómo las matemáticas no solo sirven para resolver ejercicios en el aula, sino también para analizar fenómenos naturales, interpretar datos ambientales y anticipar situaciones de riesgo, como hace la confederación hidrográfica del Miño-Sil cuando calcula el caudal de los ríos y le sierve para alertar a la población ante grandes avenidas de agua, estableciendo niveles de emergencia a partir de modelos y cálculos precisos.
Divididos en equipos de investigación, analizaron por un lado el consumo directo de agua en el centro y, por otro, la cantidad de agua que podría recogerse de la lluvia en los tejados del colegio a lo largo de un año.
Los investigadores de campo, recorrieron las instalaciones del colegio y comprobaron que el centro cuenta con 41 grifos de pulsador y 27 cisternas de pulsador, sin detectar goteos ni pérdidas de agua, un dato muy positivo desde el punto de vista del ahorro. El consumo medio de los grifos se situó en 2,5 litros, mientras que el de las cisternas alcanzó los 18 litros por descarga, lo que permitió reflexionar sobre el impacto real del uso cotidiano del agua dentro del colegio.
Paralelamente, los investigadores de laboratorio permanecieron en el aula trabajando con datos de pluviometría reales, de la estación meteorológica de Lugo correspondientes a los últimos diez años, calculando ellos mismos que la media anual de precipitación en Lugo es de 1.071 litros por metro cuadrado. A continuación, calcularon la superficie de los tejados del centro, a partir de los siguientes datos para 3 tejados: 45m × 23 m, 42m × 25 m y 18m × 18 m. La suma de estas superficies, multiplicada por la precipitación media anual, permitió estimar que el colegio podría recoger aproximadamente 2.194.479 litros de agua al año si se aprovechara toda la lluvia que cae sobre sus cubiertas.
El resultado generó una reflexión muy significativa. A pesar de la percepción generalizada de que en Lugo llueve muchísimo, esa cantidad de agua solo permitiría equilibrar la huella hídrica anual de dos familias, teniendo en cuenta que la media mundial se sitúa en 1.240.000 litros por familia y año. Este dato ayudó al alumnado a comprender, con evidencias numéricas, que nuestro consumo de agua es extremadamente elevado y que incluso en territorios con abundantes precipitaciones resulta imprescindible reducir la huella hídrica.
El taller permitió así integrar competencia matemática, pensamiento científico y conciencia ambiental, demostrando que los cálculos, las mediciones y la interpretación de datos son herramientas fundamentales para comprender el mundo que nos rodea y tomar decisiones responsables.
Gracias a esta experiencia, los niños y niñas no solo aplicaron las matemáticas a un problema real, sino que descubrieron que el compromiso individual y colectivo en el ahorro de agua es imprescindible para proteger los ríos y los ecosistemas.
¡Nos vemos en el río!
Galería de fotos. CEIP Paradai. Taller ahorro de agua

Taller 2. UN VIAJE POR MI RÍO
El 27 de marzo visitamos el CEIP Paradai para realizar el taller 2 “Un viaje por mi río”, una sesión en la que el alumnado se enfrentó a distintos enigmas para descubrir cómo las personas transformamos los ríos.
Desde el inicio, llamó la atención que muchas de las palabras que iban apareciendo en las pruebas —como poldra o azud— eran completamente desconocidas para gran parte del grupo. Esto se entendía perfectamente, ya que una buena parte del alumnado procede de países del norte de África y de Centro y Sudamérica, donde este tipo de infraestructuras y terminología no forman parte de su entorno habitual. Sin embargo, lejos de ser una dificultad, esto convirtió el taller en una experiencia aún más enriquecedora, despertando su curiosidad desde el primer momento.
A medida que avanzaban, no solo aprendieron el significado de estas palabras, sino que comprendieron cómo funcionan y qué efectos tienen en el río, ganando seguridad en cada prueba. A través de los enigmas, fueron descubriendo que algunas infraestructuras pueden dificultar el movimiento natural del río, impidiendo que los peces se desplacen o que los sedimentos continúen su recorrido. Entendieron que estos procesos son esenciales: los peces necesitan moverse para completar su ciclo de vida y los sedimentos ayudan a mantener las orillas, crear hábitats y dar forma al río.
El ambiente fue muy dinámico, con momentos de sorpresa, risas y descubrimiento constante. Poco a poco se fueron implicando más, participando activamente y disfrutando del trabajo en equipo mientras resolvían las pruebas. Sin darse cuenta, fueron incorporando nuevos conceptos y aprendiendo a interpretar el río desde otra perspectiva.
Una sesión muy completa en la que el alumnado avanzó un paso más en su proceso, mirando ahora su río con otros ojos y preparándose para contar cómo es y cómo podemos cuidarlo mejor.
¡Nos vemos en el río!
Galería de fotos. CEIP Paradai. Taller 2 «Un viaje por mi río»

CEIP Paradai (Lugo) – Taller 3 “Me Gusta Mi Río”
El 22 de mayo regresamos al CEIP Paradai para realizar el último de los talleres del proyecto Me Gusta Mi Río, una jornada dedicada a repasar todo lo aprendido durante estos meses y a comenzar la preparación del Congreso Final.
Tras visualizar el vídeo de la última actividad realizada junto al río Miño, presentamos el gran tablero de juego Me Gusta Mi Río y comenzamos una partida en la que los equipos avanzaban desde el nacimiento hasta la desembocadura respondiendo preguntas relacionadas con la biodiversidad, las amenazas para los ríos, las infraestructuras hidráulicas y los beneficios que nos proporcionan estos ecosistemas.
Durante el juego el alumnado permaneció muy atento a las explicaciones, siguiendo con interés los avances de cada equipo y observando cuidadosamente la posición de las fichas sobre el tablero. La competición transcurrió en un ambiente tranquilo y participativo, con los grupos pendientes de cada tirada y de las respuestas de sus compañeros.
Algunas de las preguntas sirvieron para refrescar conocimientos adquiridos a lo largo del proyecto y recordar conceptos trabajados durante las visitas al río y las actividades en el aula. Fernando volvió a destacar por su participación, recordando perfectamente algunas de las fases del funcionamiento de una EDAR y ayudando a su equipo en varias ocasiones.
Una vez finalizada la partida, que terminó con la victoria del equipo naranja, llegó el turno de uno de los retos más creativos del taller: la elaboración de las canciones para el Congreso Final.
En esta ocasión, los grupos dedicaron mucho tiempo a pensar, debatir y buscar la melodía que mejor encajaba con las ideas que querían transmitir. Fue un proceso de creación en el que tuvieron que probar distintas opciones, compartir propuestas y llegar a acuerdos dentro de cada equipo. Poco a poco fueron apareciendo las primeras letras, relacionando conceptos como el agua, los ríos, la biodiversidad y todo lo aprendido durante el proyecto.
A medida que avanzaba la actividad fueron ganando confianza y varios grupos consiguieron dar forma a sus primeras composiciones. Algunos incluso comenzaron a experimentar con diferentes ritmos y estilos musicales, buscando la mejor manera de transmitir su mensaje.
También dedicamos parte de la jornada a explicar cómo será el Congreso Final y las actividades que compartirán con el resto de centros educativos. El alumnado mostró gran interés por esta experiencia, especialmente por la excursión y la oportunidad de encontrarse con compañeros de otros colegios participantes.
La jornada permitió repasar conocimientos, fomentar la creatividad y seguir avanzando en la preparación de la cita final del proyecto. Un paso más para convertirse en auténticos guardianes de los ríos.
¡Nos vemos en el Congreso Final!
Galería de Fotos. CEIP Paradai. 3º taller.

