El lunes 18 de marzo emprendimos un largo viaje remontando primero el Miño hasta Os Peares, después las aguas del río Sil hasta Ponferrada y desde allí las aguas del Boeza para llegar al punto de encuentro con los niños y niñas de 6º de primaria del CEP Menéndez Pidal en su primera visita al río.
Nos recibió una mañana fresca pero enseguida salió el sol y tuvimos un día estupendo, muy buena temperatura y soleado. También podemos calificar de estupendo el comportamiento general de los niños y niñas, quienes investigaron en 4 grupos de trabajo, permaneciendo atentos y participativos en cada una de las mesas de investigación. Por su parte los profes estuvieron también muy atentos, colaboradores y participativos, por lo que MISI os agradece una vez más su apoyo e implicación.
El río Boeza bajaba con mucho caudal y fuerza, pero eso no nos impidió que, con ganas y esfuerzo pudiésemos capturar y retener temporalmente una cantidad más que notable de larvas de insectos acuáticos y también algún pequeño cangrejo señal (Pacifastacus leniusculus)., especie originaria de la costa oeste de Norteamérica, por lo tanto, especie invasora.
Los escolares participaron activamente en las diversas actividades preparadas en las 4 mesas de investigación. Con la ayuda de los biólogos de MISI y del cuadernillo “Me Gusta Mi Río” fueron descubriendo la importancia del suelo del bosque de ribera a través de un experimento, comprendiendo la influencia del sol en el ciclo del agua, a través de otro experimento que les sirvió tanto para observar las distintas fases del ciclo como para comprobar el poder de depuración del mismo, ¡aunque el agua estaba teñida de azul con colorante alimentario, al evaporarse volvía a estar limpia!
En la mesa de análisis fisicoquímico conocieron las características físicas y químicas del agua de su río, analizando su pH, oxígeno disuelto, turbidez, conductividad… y entendiendo lo importantes que son cada uno de estos parámetros para conocer y vigilar la calidad del agua de su río.
En la mesa de investigación de los macroinvertebrados acuáticos se quedaron ojipláticos al observar la gran cantidad y variedad de invertebrados que habitan las aguas de su río. Consiguieron aprender muchos de sus nombres y entender su importancia ecológica y como bioindicadores.
También hubo tiempo para conocer algunas plantas características de la ribera del río como la primavera (Primula vulgaris), algunos árboles que todavía estaban desnudos, sin hojas, como los chopos (Populus nigra), o los sauces (Salix atrocinerea). También investigamos los rastros y señales que dejan algunos de los habitantes más tímidos que viven en el entorno del río Boeza. Muchos niños y niñas demostraron conocer ya algunas de estas huellas, siendo bastante familiar para ellos las de jabalí. A todos y todas les pareció genial la idea de coleccionar huellas, y hacer un herbario o un “plumario” para conocer mejor la fauna y flora de su río. Durante la mañana también se sumaron otros “participantes”. Antes de la llegada de los niños y niñas pudimos observar una marta (Martes martes) y ya con ellos en el río pudimos observar ánades reales (Anas platyrhynchos), cigüeñas (Ciconia ciconia) e incluso una joven nutria (Lutra lutra)
Sin duda el Boeza nos deparará muchas más sorpresas en la siguiente visita.
¡Nos vemos en el río!


