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¡Así ha transcurrido la segunda visita a los ríos!

La segunda visita del programa Me Gusta Mi Río estuvo cargada de sorpresas. La primera de ellas nos la ofreció la propia naturaleza, pues el aspecto de los ríos había cambiado bastante desde la primera visita: se había despertado de su largo sueño invernal haciendo que los árboles estuvieran cubiertos de hojas, la hierba había crecido y multitud de flores adornaban el sotobosque , mientras por todas partes revoloteaban infinidad de insectos, algunos de los cuales habían pasado todo el invierno en el interior del río.

Otra sorpresa fue la actividad que habíamos preparado para los participantes de los colegios, una gymkana de pruebas en la que los participantes tuvieron que hacer uso de los conocimientos adquiridos en la primera visita para poder superar retos de cada estación de investigación (agua, físico-química, macroinvertebrados y biodiversidad). Con cada reto superado recibieron una pista que les ayudó a resolver el enigma final, un menaje secreto relacionado con los objetivos de este programa de educación ambiental promovido por la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil.

En la primera prueba de la estación AGUA se los escolares se pusieron “manos a la obra”, y tuvieron que construir con yeso moldes de huellas de diferentes animales ligados al río, pero lo que sin duda más les sorprendió fue que pudieron realizar un molde de su amiga y guía en el programa educativo MISI. Para todos los participantes fue muy satisfactorio aprender a realizar huellas en yeso (en la primera visita habían aprendido a identificarlas) y sobre todo les encantó el hecho de llevárselas para el colegio y allí poder replicarlas tantas veces como quisieran. La segunda prueba en esta estación consistió en recordar el orden en el que se debían colocar los diferentes materiales de una depuradora de agua casera que servía de ejemplo para que pudiesen entender cómo funciona el bosque de ribera como un filtro que depura el agua. Por último, la última prueba consistió en descifrar mediante la observación de un experimento las claves del efecto invernadero.

En la estación de ANÁLISIS FÍSICO-QUÍMICO les esperaban también tres pruebas donde los participantes tuvieron que esforzarse al máximo y razonar como científicos. En la primera de ellas debían descubrir qué bote contenía el agua más indicada para mantener la vida: tenían delante varios botes y debían elegir uno de ellos. Pudieron comprobar que no se podían guiar por lo que les indicaba el sentido de la vista ya que algunas aguas que aparentemente parecían limpias y saludables no lo eran, y al medir sus parámetros químicos revelaron su verdadera identidad. En la segunda de las pruebas se tuvieron que armar de valor para “sumergir” su mano en una caja misteriosa de la cual iban extrayendo diferentes elementos que debían clasificar en función de si eran propios o ajenos al río. Por último tuvieron que medir los parámetros físico-químicos del agua del río para compararlos con las mediciones realizadas en la primera visita. De este modo pudieron comprobar y razonar a qué se podrían deber los pequeños cambios detectados.

La estación de investigación de MACROINVERTEBRADOS tenía preparadas tres pruebas en la que las alumnas y alumnos pudieron profundizar en el conocimiento adquirido en la primera visita sobre los macroinvertebrados que habitan el ecosistema río. Antes de comenzar las pruebas el monitor les mostró una bandeja en la que tenía decenas de macroinvertebrados acuáticos capturados previamente. De este modo pudieron repasar lo aprendido en la primera visita al río antes de tener que afrontar las tres pruebas que les esperaban.En la primera de las pruebas pusieron a prueba su memoria y destreza visual para lograr emparejar larvas de insectos acuáticos con los adultos en los que se transforman. La segunda de las pruebas estaba pensada para que los alumnos y alumnas se familiarizasen con el lenguaje científico y utilizasen palabras propias del estudio científico de los insectos: la entomología. Jugando a “Un bicho en mi cabeza” tuvieron que adivinar que “bicho” se había posado en su cabeza a través de preguntas en las que debían utilizar palabras que describen y definen parte del cuerpo de estos seres vivos. Pero que nadie se asuste, en realidad lo que tenían en su cabeza era una lámina plastificada con la imagen de cada uno de los simpáticos animalillos. Finalmente, después de haber demostrado en las dos pruebas anteriores que se merecían el título de entomólogos pudieron afrontar la tercera de las pruebas. En este caso se debían convertir en entomólogos de campo y muestrear una zona en busca de macroinvertebrados terrestres, armados con mangas entomológicas y otros artilugios. Sus capturas fueron abundantes, y tras la observación de las diferentes especies, con mucho mimo y cautela los ejemplares capturados fueron devueltos a su ecosistema sin que sufriesen daño alguno. Mediante esta prueba pudieron observar muchos ejemplares adultos correspondientes a las larvas acuáticas que observaron en la primera visita al río lo cual les fascinó. El proceso de la metamorfosis es siempre fascinante.

Por último en la estación de BIODIVERSIDAD les aguardaban dos pruebas para cuya superación debían pensar y actuar como biólogos de campo. En la primera de las pruebas, denominada “Mucho Ojo”, los participantes aprendieron a manejar los prismáticos, una herramienta de gran utilidad para realizar muestreos de fauna. Una vez adquirida la destreza en su manejo tuvieron que buscar a diez animales, habitantes del ecosistema río, que se habían escondido entre la vegetación del bosque de ribera. Con más o menos atino, finalmente todos los equipos consiguieron encontrar los animales y lo que es más importante, identificarlos correctamente a través de las guías que tenían que utilizar al efecto. Ya por último, la prueba solo sería superada si eran capaces de determinar, pensando entre todos y actuando como un equipo, cuál de esos animales era un intruso. Los alumnos y alumnas de todos los colegios consiguieron identificar al intruso y argumentar convenientemente su respuesta: ¡el visón americano! ¡porque es una especie invasora! En la segunda de las pruebas de esta estación los participantes tenían que determinar quién era el animal relacionado con diferentes objetos mostrados: caja nido, refugio de murciélagos y plumas de ave rapaz diurna y nocturna.

En todas y cada una de estas pruebas superadas cada equipo obtenía una pista que les ayudaría a descifrar el mensaje secreto en la prueba final. Todos los equipos consiguieron descifrarlo, algunos incluso antes de tener todas las pistas en sus manos. Para finalizar esta segunda visita todos ellos gritaron al unísono el mensaje secreto, conscientes de la gran responsabilidad que conlleva: ¡CUIDAMOS EL RÍO!

Finalmente no nos podemos olvidar de resaltar la gran importancia de la “estación de investigación del CHOCOLATE”, puesto que una vez más gracias a ella todos los participantes pudieron mantener el derroche de energía durante toda la mañana y superar así todas las pruebas que teníamos preparadas.

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