En esta tercera actividad antes de ir a la zona habitual de actividades en el río Boeza, visitamos una infraestructura relacionada con la gestión del agua, la presa de Bárcena, cuya titularidad corresponde a la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, y el aprovechamiento hidroeléctrico a Endesa. Allí nos recibieron los técnicos que nos la iban a mostrar, Diego, Isaac y Antonio, a quienes estamos muy agradecidos por su amabilidad, saber hacer y empatía. La visita estuvo muy bien organizada y fue muy didáctica, interesante y entretenida.
Los niños y niñas pudieron observar instalaciones a las que muy poca gente puede acceder y entender su importancia a la hora de almacenar agua, vital para mantener nuestro modo de vida. Así conocieron que el embalse de Bárcena es una presa de gravedad, más ancha en la parte inferior con respecto a la superior, con una capacidad máxima es de 341 hm³ (el día de nuestra visita estaba casi al máximo) que también se usa para la generación hidroeléctrica, y fue importante su uso en la refrigeración de la central térmica de carbón Compostilla II, ya demolida. También descubrimos que tiene gran importancia para abastecer a población, pero sobre todo para el uso en el regadío de amplias zonas del Bierzo Bajo. Así que, muchas de las manzanas y peras del bierzo son así de sabrosas gracias al agua almacenada en esta presa, que permite que los agricultores puedan disponer de agua en los momentos que más se necesita.
Probablemente la parte más interesante de la visita, o quizá deberíamos decir la parte más emocionante, fue cuando los técnicos nos condujeron al interior de la presa, a sus entrañas. Entramos por un túnel que atraviesa horizontalmente todo el ancho de esa mole de hormigón, sabiendo que el nivel del agua de la presa estaba sobre nuestras cabezas. Impresionante, y también algo “inquietante”. Allí nos explicaron que, aunque no es un ser vivo, la presa debe ser “auscultada” regularmente, pues está construida en bloques, y dichos bloques se mueven, y dichos “micromovimientos” deben ser controlados. Pudimos observar los testigos o elementos que se usan para hacer las mediciones y disfrutamos de un paseo muy didáctico a través del túnel y fuera de él, asomándonos en un mirador desde el que nos sobrevolaban multitud de aviones rupestres (Ptyonoprogne rupestris) que han hecho de la pared de la presa, su hogar. Y es que en la presa también hay mucha vida, en sus túneles se cuela de vez en cuando alguna marta (Martes martes) y en la parte superior, por donde pasa la carretera, vimos un excremento de nutria (Lutra lutra). Además, en el interior pudimos ver como las presas no son absolutamente estancas, siempre existen pequeñas filtraciones que son buenos indicadores para conocer la salud de la propia presa. Como curiosidad vimos que el agua que se filtraba, al igual que ocurre en las cuevas naturales, iba formando pequeñas estalacticas y estalagmitas.
Una vez acabada la visita a la presa regresamos al río Boeza para tomar la merienda, colocar una caja nido y realizar los últimos juegos educativos. ¡Nos vemos en el Congreso Final!

